Saturday, February 17, 2007

Noche En La Arena


El ambiente era el propicio, hacía sus maletas al más allá. Escribió el sentido de la muerte y su partida del océano a la tierra, se sentó en la escala y partió.
Poco a poco y en la lentitud que regala el placer, subió el calor por su cuerpo, sintió sus venas, su respiración y hasta el más mínimo sentir que corriera por su cuerpo. Tirado en la arena nueva del sol matutino, se sintió filtrar como agua del desierto, despejando sus dudas, desapareciendo del mapa. Ha vuelto a si mismo, por fin se siente como si mismo.
El trabalenguas que gritaba su consigna era enredado con trenzas de una nueva verdad. Su rubor cubrió las paredes de la enfermedad alejando los fantasmas de lo vivido, mientras sus pupilas y sus pies sintieron la verdad de la vida y la razón de la muerte, mediadas por un estado etílico y somnoliento de placer.
Lo sabía, se sabía como si mismo.
Regaló a su ser la fórmula del amor, entregada en símbolos de ocaso veraniego, en palabras sin futuro existente. Fue su droga quien cultivó en él un presente imposible de ver, pero de increíble sentir. El sonar de los cantares no llegaba a sus oídos y el gritar de los aullidos cesaba su desesperación, poco a poco latía entre sus piernas el corazón de lo vivido, sus rodillas se flectaron llevándolo hasta el suelo infinito del ayer, ya no oiría más su voz.
Fue el increíble-e indescriptible-despertar lo que atormentó su silencio, estaba en la muerte, entre las llanuras del desierto de su propia piel. Se encontraba entre el ocaso y el amanecer de sus propios pies. Intentó escapar, intentó gritar, mas las sobras de lo que fue su ser no le permitieron ser escuchado. Su consigna de valor y ternura.
Perdido, perdido entre las sombras de la locura sintió el amor por la estupidez y regaló al abismo lo que pudo haber sido su mayor plegaria de amor eterno. Sonrió.
Se sentó en los arrabales de su propio hogar y meditó, busco la cura de su mal y la encontró. Ahí, justo donde la había dejado un día estaba ella, la flor que cuando niño crió entre el calor de sus pies y el sudor de sus manos. Corrió y volvió a ella como un niño extraviado vuelve a los brazos de su madre, la abrazó y lloró. Fue así, como entre esas lágrimas de metal que carcomían las lentejuelas del suelo, corría lentamente su maldición, hoy fue perdonado. Su salvación se encontraba en aquella mirada que había olvidado, en aquella sonata que había abandonado. Tomó su mano y entre lentas aguas afluyentes se dejó llevar hacia un lugar mejor.

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Confusas Noches.

3 comments:

Ricardo said...

Quedé MUDO!
Es que amé el Texto es una Plegaria al cambio rotundo o giro total del inicio al final. ME encantó, final inesperado y una noche hermosa de cambios emocionales en la arena de alguna playa hermosa =D
Colapsé me sentí representado con "miaradas" "destinos" "perdonado" jeje quizá rollos internos jeje xD! tú me entienes, la locura de la ciudad jardín y el sol+ arena en mi cuerpO. No te ví por acá, pero miles de besos

Te quiero
Y Amé la actitud de él, quizá se equivocó y sufrió, pero vivió... muy valorable y por magia fue perdonado =D

Anonymous said...

Que texto mas bello mi bella ^^
esk me encato, el manejo de situacion, la historia de aquel personaje, noo sin dudas un texto magico.

Te extraño u_u
yapo! vuelveee
kiero vertee
=P

besos y se vieneeee

byee!!

te amoo

[ GaBu =P ]

Acéphalo said...

Hola!!!!!!
promociono mi nuevo blog, donde subiré ahora los textos completos
Salud eterna para vos!!!!!!